sábado, 5 de septiembre de 2009

Una vez más


Me preparo una taza de café,
enciendo un cigarrillo
y me acerco a la ventana.


Permanezco indiferente
durante un buen rato
viendo el ir y venir de la gente.


De pronto, te veo
durante unos segundos,
entre la marea humana.


Percibo los latidos
en mis sienes
cada vez más acelerados.


Te presiento acercándote a mí,
siento tus manos sobre mis hombros,
tu aliento en mi cuello,


tu cuerpo pegado al mío,
tus dientes en mi oreja,
tus dedos en mi nuca.


Me giro,
buscando tus labios...


No estás.


Una vez más
mi deseo ha sido más fuerte
que la realidad.



© Magdalena Albero

4 comentarios:

  1. Si hasta percibimos los aromas y los sonidos; luego el dolor de la desilusión. Cuesta la realidad.

    Un besito estimada Magdalena

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  2. Fantasmas que se nutren del deseo y la nostalgia y que nos rondan apenas sin saberlo. Abrazos Manena.

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  3. Sí hasta percibimos los aromas y los sonidos; luego el dolor de la desilusión. Cuesta la realidad.

    Un besito estimada Magdalena

    Cuesta, sí... pero, sorprendentemente permanecemos, verdad?
    Somos más fuertes que ella

    Besitos, Dani

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  4. Clara Schoenborn dijo...
    Fantasmas que se nutren del deseo y la nostalgia y que nos rondan apenas sin saberlo. Abrazos Manena.


    Gracias, Clara... Me da la impresión de charlar con alguien con quien comparto la perspectiva.

    Es un placer y un honor.

    Abrazos, Clara

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